bicicleteriasES RÁPIDA Y ÁGIL
La bicicleta es, fundamentalmente, un vehículo rápido para desplazamientos urbanos. Su agilidad y su flexibilidad a la hora de circular nos permiten hacer trayectos directos y viajes de puerta a puerta, lo cual le da una ventaja respecto a otros medios de locomoción nada despreciable. Con la bicicleta evitamos las esperas, los desplazamientos terminales y las penurias de tener que competir por un aparcamiento. Esto hace que los tiempos totales invertidos en nuestros viajes en bicicleta por la ciudad sean competitivos incluso con los de la moto.

PERMITE RECORRER DISTANCIAS CONSIDERABLES
Si nos proponemos recorridos más largos y fuera del ámbito urbano, la bicicleta nos permite recorrer unas distancias al día realmente interesantes. En bici, nos podemos plantear viajes con itinerancias nada desdeñables. Viajando a un ritmo adecuado para no perdernos ningún detalle en el camino, para parar donde queramos, y a la vez poder avanzar lo suficiente para no perder la sensación de tránsito, tan importante en nuestros viajes. De una manera fácil, relajada, cercana. Con absoluta autonomía y flexibilidad.

NOS MANTIENE EN FORMA FÍSICA…
La bicicleta practicada de manera suave o moderada, resulta un ejercicio poco agresivo para las articulaciones y de carácter aeróbico (es decir, que es un trabajo cardiovascular y respiratorio sostenido que utiliza el oxígeno para quemar grasas). Por reunir estas propiedades, andar en bici es un ejercicio muy recomendable para personas de todas las edades y ayuda a mantener el organismo activo, mejorando los procesos metabólicos, evitándose de esta manera las amenazas del sedentarismo y de la obesidad.

… Y MENTALMENTE
Empezando porque andar en bici es divertido. Es un juego de pequeños y de mayores. Desplazarse en contacto con el entorno, interactuando con el mismo, buscando vericuetos y escapatorias, pidiendo permiso y perdón, haciéndose valer… La bicicleta nos obliga a estar activos también mentalmente, pero sin el estrés de los vehículos cerrados. Andar a cara descubierta, sintiendo el aire, desplazándonos con suavidad pero de una manera ágil, sin esperas, sin atascos, sin violencia, nos ayuda a estar más equilibrados y llegar con mejor actitud a nuestros destinos. Despejados, puntuales y contentos.

ES ECONÓMICA
Y no sólo porque sea barata en comparación con cualquier otro vehículo, sino porque su mantenimiento es mínimo si se tienen los hábitos y precauciones correspondientes. Pero es que también la bicicleta aporta una economía indirecta ya que su uso no obliga a contratar un seguro obligatorio, no consume combustibles y sus reparaciones son mucho menos costosas que las de otros vehículos. Socialmente, el uso de la bicicleta provoca menos costes, al reducirse el número de accidentes, disminuir las enfermedades generadas por la polución, el estrés y el estilo de vida sedentario, liberar espacio físico (tanto de circulación como de aparcamiento) que se puede utilizar para otros fines, no desgastar prácticamente las calzadas y no requerir tantas infraestructuras para su circulación.

ES ECOLÓGICA
Por supuesto, que la bici es más respetuosa con el medio ambiente que otros medios de locomoción (excepto la marcha a pie) porque no contamina. No emite gases de efecto invernadero, ni ruidos, no consume combustibles fósiles no renovables, en sus procesos de producción, mantenimiento y eliminación no se utiliza demasiada energía ni se generan prácticamente residuos. En definitiva, la bicicleta es limpia. Pero no sólo porque no ensucia, sino porque además no requiere para su uso de grandes infraestructuras que supongan un impacto ambiental considerable.

ES SEGURA
Sin entrar en consideraciones sobre estilos de conducción o el uso del casco, la bicicleta es proporcionalmente el medio de locomoción más seguro. Y no sólo porque el índice de accidentabilidad es más bajo, sino porque la gravedad de los accidentes no es tan significativa. La peligrosidad y la gravedad vienen dadas por vehículos motorizados circulando a velocidad y con actitudes agresivas. Peatones y ciclistas normalmente son víctimas en los accidentes. Pero es que además la utilización habitual de la bicicleta genera toda una serie de hábitos y reflejos entre sus usuarios que suelen prevenirles de numerosos accidentes.

ES MODERNA… Y NOS HACE MÁS ATRACTIVOS
¿Has visto esa? ¿Y ese? Muchas veces nos sorprendemos admirando la soltura, la fluidez, la armonía o el “toque” que aporta una bicicleta a personas que si no nos pasarían totalmente desapercibidas. Este tipo de argumento que en las últimas décadas sólo se le atribuía a los vehículos privados a motor, hoy en día se empieza a asimiliar, con algunos matices determinantes, también a las bicicletas. Si el coche nos “ofrecía” categoría, poderío, autonomía, ubicuidad, prestigio, actualmente la bicicleta nos “aporta” sensibilidad, dinamismo, modernidad, consciencia o simplemente un punto “chic” que no nos lo da ningún otro vehículo. Andar en bici ya no es de pobres, es una elección y aporta un estilo a sus usuarios. … y tú ¿por qué no la usas?.